Opinión

Tenerife no depende de Granadilla, sino de
Santa Cruz.

   AlgunaS personas e instituciones han declarado que no hay futuro para Tenerife sin el superpuerto proyectado para Granadilla. Esta alarmista afirmación ignora los datos que prueban que este enorme puerto no tiene viabilidad comercial alguna, si no se potencian inmediatamente las operaciones en el puerto de Santa Cruz.

   Está demostrado que el puerto de Granadilla sólo se justifica por la descarga de graneles sólidos para la cementera y graneles líquidos para el aeropuerto sur, más el limitado tráfico que generen el polígono industrial y la exportación frutera sureña. Estas actividades no exigen las dimensiones portuarias que se pretende construir.

   Digamos una vez más que la clave de toda la cuestión se localiza en el transbordo internacional de contenedores, actividad que genera excelentes beneficios con un impacto ambiental prácticamente nulo. es decir, un negocio muy adecuado para unas islas como las nuestras que asumen el compromiso del desarrollo sostenible.

   Pero hay que suponer que por ignorancia, no por mala fe, los defensores del superpuerto de Granadilla ocultan el hecho de que esta estructura no tiene posibilidad alguna de entrar en la competencia del transbordo de contenerdores, por una simple razón de oportunidad.

   Un factor que no admite objeción alguna y que invalida todos los argumentos a favor del superpuerto de Granadilla. Porque la base de la distribución internacional de conenedores que se podría instalar en el sur tinerfeño no entraría en operación antes de quince años, cuando el negocio del transbordo ya estará totalmente captado por los puertos de nuestro entorno.

   Por ejemplo, el de Las Palmas prevé triplicar su tráfico actual de un millón de teus a tres millones y medio, en seis años, el gran puerto de Granadilla estaría todavía en su fase preliminar de instalación. Es promover un puerto a sabiendas de su inutilidad comercial.

   Esta es la verdad indiscutible. No hay factibilidad, a corto ni medio plazo, de transbordo de contenedores para Granadilla, simplemente, porque no existirá todavía. En cambio, el puerto de Santa Cruz está en condiciones de entrar en el negocio de que estamos hablando, ahora mismo y continuar en él, con unas modificaciones y ampliaciones factibles en lo técnico y en lo económico.

   Los defensores del superpuerto no han podido refutar ninguna de las razones, de orden medioambiental, técnico, operacional, administrativo, sentimental, comercial y social, que se ha planteado en contra del proyecto. En cambio, presentan incansablemente unas afirmaciones que no se sostienen.

   En esta ocasión una asociación de exportadores ha dicho que el futuro del comercio entre Tenerife y África depende de Granadilla. Y se queja de la necesidad actual de canalizar este comercio por el puerto de Las Palmas, dada la inexitsencia de líneas marítimas que unan nuestra isla con el vecino continente.

   Esta carencia de líneas de carga con África obedece a que las navieras no han detectado potencialidad de contratación de fletes que justifiquen la escala, porque si así fuera, seguro que habrían líneas y el Puerto de Santa Cruz tiene sin duda capacidad física para atenderlas. Y si, como todos deseamos, el volumen de negocio de los exportadores tinerfeños con África aumentara significativamente, el Puerto de Santa Cruz no necesitará sino unas pequeñas obras para estar a la altura de la demanda aparecida.

   De la misma manera, la Cámara de Comercio, que hace depender el futuro de Tenerife del pretendido superpuerto, tiene que explicar qué es lo que piensa hacer durante los quince años que quedarían hasta que pudiera disponer de las instalaciones de Granadilla, para cuya construcción todo está aún por resolver.

   Nosotros afirmamos que la crisis que teme el comercio de Tenerife viene dada precisamente por el intento de minimizar la operación en el Puerto de Santa Cruz. El escenario en que corremos el riesgo de actuar es el de la dependencia del transbordo con Las Palmas, porque, si no se potencia nuestro puerto, las navieras seguirán tendiendo a mantener sólo la escala en la otra isla y hacer seguir la mercancía con el tráfico de cabotaje interinsular. Esta realidad es la que denunciamos, con el mejor espiritu de defensa de Tenerife y de Canarias. Porque el futuro de nuestra isla y de nuestro país dependen del Puerto de Santa Cruz. El de Granadilla es accesorio.

Onésimo Noda Goya (Presidente del Comité de Empresa de Sestife)

WWW.ESTIBADORES.COM