puerto de granadilla

granadilla detiene santa cruz

     Recordando el anuncio de la entrañable señora, amiga de Calero, cuando le dicen: ¿Qué desea, señora? Y responde ¿Que qué deseo? Que no me engañe más. Porque me dijo usted que su superpuerto era pionero en la defensa medioambiental, que todo estaba clarito con Europa, y no es...

    Otra vez los hechos dejan en evidencia -por no decirlo de otra manera- a la Autoridad Portuaria. No solamente las cosas no están claras con Europa, no solamente hay montones de dudas sobre las afecciones ambientales, no solamente está por demostrar la protección de los sebadales, sino que han tenido que pedir más tiempo a Bruselas para ver cómo justifican lo que cada día parece más injustificable. Y mientras tanto, la casa sin barrer. El puerto de Santa Cruz está parado. A ver si gritando un poco se enteran algunos: EL PUERTO DE SANTA CRUZ ESTÁ PARADO POR LA OBSESIÓN POR GRANADILLA.

   Se pierde un tiempo precioso, irrecuperable. La obsesión –misteriosa obsesión- por construir el engendro portuario en Granadilla, terminará por dejar a Tenerife sin el gran puerto que necesita, que se consigue, simplemente, ampliando Santa Cruz. Quienes con mejor o peor voluntad nos acusan de querer detener el progreso de Tenerife, deberían meditar sobre esto, dicho a la venezolana: Tenerife se va a quedar sin el chivo y sin el mecate, gracias a la desastrosa planificación que se ha perpetrado en materia portuaria.

    La situación ha llegado al estado en que los responsables de que se hayan perdido unos fondos europeos, cuya adjudicación se obtuvo con datos equivocados (sigo siendo amable), se agarran ahora al clavo ardiendo de dilatar los acontecimientos, a ver si entretanto la arruga se plancha sola. Y los puertos del entorno van creciendo y creciendo, mientras algunos asorimbados sueñan con bases de cruceros, marinas deportivas y hoteles de lujo en Santa Cruz.

    Piensen los que con buena voluntad, con sinceridad, quieren lo mejor para nuestra isla, para Canarias. Al paso que vamos, nos quedaremos sin actividad portuaria en Tenerife: por supuesto, sin el rentable transbordo, pero además, con la catástrofe de recibir todos nuestros suministros por Agaete. Díganme los empresarios de la Plataforma por el Progreso de Tenerife qué es lo que va a encarecer la cesta de la compra, no hacer Granadilla o no ampliar Santa Cruz.

    Porque el tan irracionalmente anhelado por algunos superpuerto en Granadilla tropieza con obstáculos de difícil allanamiento: véase simplemente un almanaque: el plazo para presentar explicaciones a la Dirección General de Medio Ambiente en Bruselas, es hasta el 17 de noviembre: ahora, han pedido más tiempo, pero aunque así no fuera, el dictamen de Europa sobre el particular, no se producirá antes de uno o dos meses. Es imposible entonces que el concurso de Granadilla, cuya presentación de ofertas vence el 30 de noviembre, pueda continuar, a menos que se quiera incurrir en una ilegalidad flagrante. Aunque, sigamos recurriendo a los venezolanismos ¿Qué es una raya más para un tigre?

    Así que el puerto de Granadilla está parado, piensa uno que por fortuna. Pero, al mismo tiempo, los responsables se empecinan en supeditar lo importante, lo urgente, a lo accesorio, lo insensato. Si lo del sur se para, detienen también la obra de Santa Cruz, con excusas banales, como la historia del varadero. Porque hay personas que parece que Tenerife no les importa. Que les tiene sin cuidado dejar a la isla sin el puerto que necesita. Habría que preguntarse porqué.

    Igual que hay que preguntar ahora quienes son los que están empeñados en detener el progreso de Tenerife y quienes somos los que pensamos con la cabeza y con el corazón a la vez, los que queremos progreso para nuestra tierra y trabajo para nuestro pueblo. El superpuerto en Granadilla es una barbaridad. No ampliar el puerto de Santa Cruz, un crimen del que habrá que responder. Lo único que se exige a los bienintencionados que tanto claman por el puerto de Granadilla, es que apliquen el mismo esfuerzo, la misma presión, para que el puerto de Santa Cruz se amplíe. ¿Qué tiene esto de antitinerfeñismo?

Juan Martín Vega