crisis en tenerife

La luz de la verdad y la sombra de la duda

   EL ESCRITO QUE, FIRMADO por el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Suarez Trenor y con el título "Luces y sombras", apareció en EL DÍA el domingo pasado, merece unos comentarios de los estibadores de Santa Cruz.

    Los estibadores nos enorgullecemos de ser asamblearios, de manera que todas las manifestaciones o acciones de nuestro colectivo cuentan siempre indispensablemente con la aprobación de la mayoría. Pero, en el caso que nos ocupa, podemos afirmar además que es abrumadoramente mayoritaria, si no unánime, nuestra opinión laboral y técnica sobre la situación del puerto de Santa Cruz. Por ello, declaramos con la mayor firmeza que todas las declaraciones que hasta ahora han visto la luz en relación con el asunto citado son asumidas, no por algunos estibadores, sino por todos los estibadores.

    Ignoramos cuáles serían los proyectos que diez años atrás se proponía realizar el actual presidente de la Autoridad Portuaria cuando accedió al cargo, pero sí podemos asegurar que, hasta hace bien poco tiempo, el objetivo que él mismo manifestaba tener para el futuro de nuestro puerto capitalino era el de que se constituyera con exclusividad en una gran estación de cruceros, removiendo de su recinto toda actividad de carga y descarga de mercancías; como puede comprobarse con una rápida visita a una hemeroteca que disponga de la prensa de hace unos tres años para examinar las declaraciones publicadas por la misma persona. Mal podía entonces plantearse un proyecto de mejora de las instalaciones portuarias quien rechazaba toda posibilidad de ampliación del actual recinto, pues ese era el discurso oficial expresado, urbi et orbi, por Luis Suárez Trenor.

    El Compromiso para el Desarrollo del Sistema Portuario de Tenerife a que alude el escrito de referencia no fue fruto de un proyecto de pacificación de la comunidad portuaria del actual presidente portuario, como él afirma, sino resultado de la insistencia de los estibadores y la receptividad de Paulino Rivero a nuestras ideas sobre la ampliación del puerto de Santa Cruz. ¿Hay que recordar las reuniones promovidas por Rivero con Adán Martín, Ricardo Melchior, Miguel Zerolo, Javier González Ortiz, José Manuel Bermúdez, Miguel Becerra, con la Asociación empresarial, con técnicos y prácticos del puerto de Santa Cruz, para analizar nuestra propuesta formulada por medio de la Fundación de Estudios Portuarios? ¿Hay que recordar cómo asistían a regañadientes el presidente de la Autoridad Portuaria y el entonces director del puerto? ¿Hay que recordar el momento en que le dijeron a Luis Suárez Trenor lo que había que hacer? ¿Hay que recordar quiénes fueron los redactores de la propuesta inicial y el desarrollo posterior del compromiso suscrito posteriormente?

    Entonces dijimos, y mantenemos ahora, que el puerto de Santa Cruz de Tenerife tiene una función fundamental en el tráfico comercial de Tenerife. Que es necesaria y posible su adecuación para atender a las demandas del tráfico marítimo con destino a la Isla. Y que si se hubiese ejecutado el plan de obras pactado, ahora estaríamos en condiciones de ofertar a las navieras instalaciones con capacidad para operar, al menos, 300.000 teus, en una primera fase, y 500.000 dos años más tarde. Y todo ello compatibilizándolo con una dársena complementaria en Granadilla, en la dimensiones que finalmente se ha convenido, necesaria para determinadas actividades portuarias (gráneles líquidos y sólidos) y, posteriormente, para continuar el desarrollo de una nueva actividad económica, complementaria del turismo y de la agricultura, como es la logística y el transporte internacional.

    Dijimos entonces, y hemos venido denunciando en el seno del Comité de Seguimiento del "Compromiso", que sin ejecutar con rapidez las obras del puerto de Santa Cruz corríamos riesgos de pérdida de tráfico; que la ampliación de las dársenas de Santa Cruz era imprescindible para viabilizar la que se deberá construir en Granadilla, y que se debía reforzar la actividad comercial del sistema portuario de Tenerife. Nada de esto se ha hecho y, desgraciadamente, nuestras previsiones se han cumplido. ¿Quién tiene la responsabilidad de ejecución?

    Reducir simplemente el problema de la captación de tráfico de mercancías a una cuestión de tarifas, como se hace en el escrito presidencial, es desconocer la importancia de la promoción externa de la que, en estos momentos, está absolutamente huérfano nuestro puerto. La cantidad de ingredientes que configuran el coste de la operación del buque, prácticos, amarres, remolques, aguada, provisiones, entradas y salidas, estiba y un mínimo conocimiento de las leyes del mercado indican que diseñar una política de captación de tráfico por la vía de la guerra de precios es ineficaz e, incluso, suicida.

    La única vía del crecimiento de este negocio consiste en la mejora inmediata, no a largo o medio plazo, de los espacios y recursos portuarios actualmente en operación y la puesta en práctica de los resortes promocionales, inexistentes actualmente, para el Puerto de Santa Cruz. En este contexto, decir que "ampliar la superficie del puerto con rellenos en la Dársena del Este es una medida paliatoria hasta que el puerto de Granadilla sea una realidad" es una inexactitud que ignora la realidad del negocio de transbordo actual de contenedores. El presidente sigue sin entender ni compartir el documento que suscribieron Gobierno, Cabildo, Ayuntamientos de Santa Cruz y Granadilla, empresas y trabajadores portuarios y Funespor: un sistema portuario insular con infraestructura potente en Santa Cruz y Granadilla.

    Lo que podemos decir los estibadores de Santa Cruz es que nuestra tarea ha sido objeto de un constante entorpecimiento, negándosenos el espacio necesario, a pesar de existir disponibilidad, y regateándonos las más elementales condiciones y medios de trabajo. Nuestras repetidas y argumentadas peticiones de que el puerto podría ampliarse con facilidad han sido despreciadas y cuando nuestra insistencia arrancó de las autoridades competentes la promesa del inicio de las obras de ampliación, la actuación de los organismos responsables del cumplimiento ha sido pasiva e indolente. Hasta el punto de que en estos momentos, dos años después del compromiso, no existe avance alguno comprobable en este sentido.

    Vale la pena hacer notar aquí que si una obra relativamente moderada, como es la ampliación de la Dársena del Este, no ofrece avance visible en dos años, una obra de tanta envergadura como la prevista en Granadilla consumirá incluso más de los veinte años que hasta el momento considerábamos que sería necesario.

    Por todo ello debemos repetir una vez más que el problema del sistema portuario precisa dos intervenciones inmediatas: ampliar el puerto de Santa Cruz y realizar la imprescindible promoción externa. Estas son las luces que los estibadores, todos los estibadores, consideramos la verdad del asunto, y de ahí las sombras de la duda que nos embarga respecto al futuro de las instalaciones portuarias de nuestra Isla y el bienestar de nuestro pueblo.

COMITÉ DE EMPRESA DE SESTIFE

www.estibadores.com