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Bruselas advierte del
perjuicio ambiental del puerto de Granadilla
La Dirección General de Medio Ambiente
de la Comisión Europea ya comunicó al
Gobierno de España que el proyecto del puerto
de Granadilla, en el sur de Tenerife, afecta ambientalmente
a lugares de interés comunitario (LIC), por lo
que reclamó que se aclaren posibles medidas compensatorias
y el interés público que justifica la
obra.
Un
grupo de profesores universitarios opuestos al proyecto
portuario de Granadilla informó este lunes de
la resolución de Bruselas contraria a la infraestructura,
que supone la apertura de un nuevo proceso de alegaciones
para la justificación de la necesidad de la obra
ante los daños que producirá en
los LIC.
Aunque cuenta con
el respaldo unánime de todas las fuerzas políticas
parlamentarias del Archipiélago, así como
por los gobiernos español y canario, el puerto
de Granadilla suscita un gran rechazo oposición
en colectivos ecologistas, académicos y ciudadanos
de Tenerife. La oposición se materializó
en un recurso ante la Unión Europea, en una manifestación
de miles de personas en noviembre de 2004 y en una iniciativa
legislativa popular respaldada por 56.000 firmas y no
aprobada por el Parlamento autonómico.
El abogado Pedro Fernández,
que colabora con los grupos opuestos al nuevo puerto,
se mostró muy satisfecho con el pronunciamiento
de la Comisión Europea, porque en la práctica
supone la nulidad del informe de impacto ambiental de
las autoridades españolas, que negaba ninguna
afección en los LIC. Los lugares afectados son
los LIC de Montaña Roja y los sebadales del sur
de la isla, que según los biólogos y ecólogos
son fundamentales para el equilibrio ecológico,
la preservación de la pesca y el mantenimiento
de la arena en las playas y dunas del Médano,
únicas en la isla.
"Esta comunicación
corrobora los planteamientos técnicos y científicos
mantenidos por los académicos de la Universidad
de La Laguna, pese a las presiones a las que han sido
sometidos", a la vez que pone al descubierto "las
manipulaciones" de los gobiernos español
y canario y de la Autoridad Portuaria para minimizar
los perjuicios medioambientales del puerto, declaró
Pedro Fernández. El abogado estuvo acompañado
en una rueda de prensa por académicos de la Universidad
de La Laguna (ULL) que se han opuesto al puerto de Granadilla
como Federico Aguilera, economista, Alberto Brito, biólogo,
y José María Fernández, ecólogo,
así como por el ex director del Museo de las
Ciencias de Tenerife, Juan José Bacallado, y
el biólogo especialista en los ecosistemas del
Médano Tomás Cruz.
Tras el pronunciamiento
de la Dirección General de Medio Ambiente comunitaria,
"lo mínimo es una reacción política
por la mentira, manipulación o error intencionado"
de las autoridades españolas y canarias, dijo
el abogado.
El negocio de la obra
A pesar de que ha
quedado demostrada la afección a lugares de interés
comunitario, José María Fernández
no dudó de que las autoridades políticas
perseverarán en la construcción de unas
instalaciones portuarias que además de dañar
irreversiblemente el medio ambiente de la Isla, no suponen
ventajas económicas y cuentan con alternativas
claras, subrayó. Al respecto, recordó
que el puerto de Santa Cruz de Tenerife está
infrautilizado y es ampliable, en contra de la posición
de la Autoridad Portuaria, que considera que ha llegado
a su límite y que por eso es preciso otro puerto
en la isla.
Federico Aguilera,
catedrático de Economía Aplicada de la
ULL, sentenció que el único interés
del puerto de Granadilla es el negocio que generará
la obra en sí misma, puesto que no producirá
empleo. Recordó que el puerto de Algeciras, con
un tráfico de dos millones de contenedores anuales,
sólo genera 5.000 empleos, mientras que el puerto
de Santa Cruz tiene un tráfico de 400.000 contenedores
y la propia Autoridad Portuaria prevé para el
recinto de Granadilla 300.000 contenedores, recordó.
El catedrático
de Biología Marina Alberto Brito afirmó
que no hay medidas compensatorias posibles a la destrucción
de los sebadales del sur, los mejor conservados de la
Isla, y que regulan el flujo de arena de las playas
y sirven de lugar de reproducción a viejas, salmonetes
y otras especies muy apreciadas por los pescadores.
El biólogo Tomás Cruz advirtió
de que las playas naturales del Médano y el ecosistema
de dunas es muy frágil y cualquier falta de aporte
de arena y sedimentos "los convertirá en
un roquedal".
Fuente: Canarias Ahora/EFE
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