noticias tenerife

La manipulación de las grandes empresas en Granadilla.

    Quienes durante las dos últimas semanas hayan leído la prensa regional, habrán podido, ya no solo leer, sino releer hasta la saciedad, las tribunas de “opinión” sobre la construcción del Puerto Industrial de Granadilla con las que el sector empresarial de esta Isla nos ha “obsequiado”.

   La publicación de artículos de opinión firmados por Benicio Alonso, Pedro Suárez, y Plasencia, entre otros empresarios que ahora se han metido a adoctrinadores del pensamiento único, no tendría nada de malo, sino fuera porque han sido publicados en todos los diarios (a modo de lavativa cerebral) y persiguen desinformar a la opinión pública, debido a la falsedad y manipulación de datos e informaciones y a la parcialidad de sus afirmaciones. A ello hay que añadir la censura de las que han sido objeto los escritos en los que la Plataforma Ciudadana contra el Puerto Industrial de Granadilla contestaba a estas medias verdades y argumentos huecos.

    Nos hemos visto obligados a asistir a una manipulación informativa digna de épocas dictatoriales que atenta contra la libertad de expresión y la democracia.

   Ha sido triste comprobar que los grandes medios de comunicación de esta Isla están en manos de personas que faltan a su compromiso más elevado, que debiera ser, supongo yo, el de comunicar e informar a la población y que con sus actuaciones, nos niegan el derecho a una información veraz y objetiva; al debate y a la participación ciudadana en los asuntos que nos afectan.

   No salgo de mi asombro cuando leo los editoriales que, sin pudor alguno, publica cierto rotativo regional arengando en pleno siglo XXI al enfrentamiento con Gran Canaria como si se tratase de una cruzada medieval, fomentando verbalmente la violencia y la xenofobia; y todo por defender e imponer los intereses de un sector empresarial (grandes empresarios) que es una lacra para esta Isla, pues son los “peces gordos que se comen siempre al chico”, es decir, al pequeño empresario y al ciudadano de a pie.

   Hemos leído, por ejemplo, que representantes de la Cámara de Comercio y empresarios se consideran lo suficientemente versados en materia ambiental como para poder afirmar que el Puerto Industrial de Granadilla no tendrá impacto; desautorizando así los estudios y afirmaciones de los expertos en la materia, expertos, que no son empresarios, sino ciudadanos que han dedicado su vida al estudio y la investigación.

   Los grandes magnates manifiestan un repentino conocimiento y un gran respeto por el medio natural, cuando siempre han promovido, sin el menor escrúpulo y desatendiendo las razones de expertos independientes, proyectos que atentan contra el patrimonio natural de los canarios, ya sea el tendido de alta tensión, el cierre del anillo insular, la segunda pista del aeropuerto o un puerto industrial cuya única necesidad es captar contratas pagadas con fondos públicos que engorden sus ya abultados patrimonios personales y empresariales.

   Permítanme que sea crítica con personajes como Antonio Plasencia cuando dice que “la defensa del medio ambiente es fundamental porque no cabe duda que es nuestra riqueza”. La riqueza del Sr. Plasencia son los miles de millones ganados con la construcción-destrucción de nuestra costa o la extracción de áridos en Güímar, negocios conseguidos por sus “buenas relaciones” con los políticos-empresarios que, todo hay que decirlo, hoy en día se han convertido en los principales promotores de macro infraestructuras.

   Los grandes empresarios dicen defender este proyecto para “asegurar el futuro de las nuevas generaciones de tinerfeños” (Plasencia) o construir “nuestra sociedad para que nuestros hijos puedan disfrutar de nuestro legado” (Pedro Suárez). Sin embargo, tras esta pantalla de preocupación “altruista” por las futuras generaciones se esconde su verdadero interés: asegurar los contratos que sus empresas y el sector de la construcción tendrían con la Administración Pública durante los próximos diez años, (lo que tardaría en construirse la I Fase del puerto), a costa del dinero público y cuyos beneficios, suponemos, legarán a sus herederos y no a todos los canarios.

   Si tanto les preocupa el futuro de nuestros hijos ¿por qué razón solicitan ustedes que la RIC se invierta en África cuando aquí hay tantas carencias?.

   En sus artículos de tono paternal hacia la sociedad presente y futura, no recuerdo haber leído ninguna referencia a inversiones que repercutirían, indudablemente, en beneficio de toda la sociedad, léase: Hospital público del Sur, centros educativos y de formación, servicios sociales y de atención a quienes no disponen de recurso, etc, etc.

   El desarrollo de una sociedad tiene que estar vinculado a la coherencia, la educación, la ética o la solidaridad; palabras y conceptos que echo en falta tanto en sus escritos como en sus intenciones.

Maite Bravo
Portavoz de la Plataforma Ciudadana contra el Puerto Industrial de Granadilla.

Fuente: Canarias Ahora.