noticias

SANTA CRUZ Y EL PUERTO AL QUE SE DEBE.

Respondo al artículo de doña Cristina Tavío, Dos puertos para el siglo XXI, publicado en EL DÍA, porque olvidar que Santa Cruz es lo que es gracias a su puerto, significa aceptar el declive mercantil, cultural, político y de todo orden social de nuestra ciudad.

Es cierto que el puerto de Santa Cruz se está quedando atrás en la carrera del transporte marítimo. Pero decir que no reúne las condiciones necesarias en línea de atraque y calado, es ignorar las posibilidades de ampliar sus infraestructuras para atender las necesidades de la isla y de Canarias, bastante más allá del siglo XXI.

La tendencia actual en el transporte marítimo es construir barcos con más eslora y menos manga y calado, para mejorar la productividad. Un buque más largo y menos ancho y profundo admite más maquinaria y personal, se reduce el recorrido de las grúas, las operaciones son más rápidas y se acorta la distancia en puerto.

Volviendo al puerto de Santa Cruz, ha sido la irresponsabilidad y la ineficacia de nuestros políticos la que ha determinado su relativa pérdida de competitividad. Un fenómeno que no ha afectado al puerto de Las Palmas que, al contrario, ha conseguido unas instalaciones modélicas que le permiten captar tráfico internacional de contenedores de transbordo y convertirse en una base importante de este tráfico. Hay que admirar la capacidad de la clase política de aquella isla.

La señora Tavío apunta dos opciones para mejorar: "quedarnos con los brazos cruzados" o "plantearnos la posibilidad de un gran puerto comercial". La primera de ellas queda automáticamente invalidada para quienes pugnamos por lograr que el puerto de Santa Cruz recobre el lugar que le corresponde.

La segunda opción es una idea que le honra, pero ya tenemos ese gran puerto comercial. ¿Qué le falta?. Sencillamente potenciarlo. Racionalizar el espacio (que hay de sobra), adecuar las instalaciones, compatibilizar las zonas de trabajo y de ocio. Proyectar la vocación marinera de la ciudad, hacerla hospitalaria y atractiva para el turista.

La conclusión de la señora Tavío de que "Tenerife no cuenta con el puerto que necesita" es equivocada, porque ese puerto es el de Santa Cruz, por sus condiciones geográficas, por su proximidad a los grandes núcleos poblacionales y por contar con los centros industriales y el tejido comercial en su zona de influencia ("hinterland").

Pero acierta cuando dice: "no se puede potenciar un solo municipio (el de Granadilla) dejando en el olvido el resto de la isla. Aunque habría que demostrar la conveniencia del puerto de Granadilla. Ningún ente público, el Ayuntamiento de Granadilla, el de Santa Cruz, el Gobierno de Canarias, se ha pronunciado oficialmente sobre el particular. Sólo, y tibiamente, el nacionalista Ricardo Melchior, presidente del Cabildo, ha dicho en la prensa -tarde pero llegó- que no está de acuerdo con las dimensiones qye recoge el actual proyecto y que tampoco permitirá el desmantelamiento paulatino del Puerto de Santa Cruz en favor del de Granadilla. Aunque hay que decir que tal desmantelamiento no es paulatino, sino acelerado.

¿Por qué otro puerto de interés general en la isla?, ¿por qué en Granadilla?, ¿quién lo va a costear?, ¿se ha previsto el gasto que generará el transporte de la mercancía?, ¿se ha contado con la opinión de los transportistas, por ejmplo?, ¿qué grupo o grupos empresariales se hallan detrás de todo ello?, ¿a dónde irán a parar los dineros que genere ese puerto, a las multinacionales que allí inviertan, a la cuenta de algún "espabilado" con amigos en el Gobierno, o revertirá en riqueza para toda la isla?, ¿quiéne son los actuales propietarios de los terrenos donde las instalaciones portuarias tomarán asiento?... respuestas a estas y muchas otras preguntas son las que los ciudadanos responsables demandan.

Recordemos aquel tiempo aciago en que para potenciar el Aeropuerto Reina Sofía, se limitó el tráfico de Los Rodeos, causando enormes incomodidades y pérdidas a los usuarios y a los empresarios del norte de Tenerife.

Pero, como portuario, lo que más me duele es la incertidumbre que se cierne sobre nuestro necesario Puerto de Santa Cruz. Si la cosa se queda en manos de intereses algo oscuros o de "iluminados" como el que en campaña electoral prometía alegremente eliminar las terminales de contenedores y recuperar el espacio para dedicarlo al ocio, podemos despedirnos de un elemento sustancial para la economía de Santa Cruz: su puerto. Las autoridades competentes deben hacer recapacitar a quienes piensan que se puede hipotecar el futuro de un pueblo, ofertándole a cambio un complejo de cafeterías, terrazas, restaurantes, discotecas, cines, paseos, puertos deportivos... que no generan, ni por asomo, la riqueza que atrae un puerto como el que ya tenemos y es susceptible de mejorar.

Estoy convencido, señora Tavío, de que sería inviable, ademas de costoso, mantener dos puertos en la isla. Concuerdo en que el pueblo de Tenerife debe tener la última palabra, pero para ello ha de estar bien informado y la información veraz y clara es la que, hoy por hoy, brilla por su ausencia.

Daniel Redondo (Estibador del Puerto de Santa Cruz).

Fuente: EL DIA.