comunicado
a segura
segura considera
El
prestigio del actual delegado del Gobierno, José
Segura, como "experto en transportes" no se
justifica por la pobreza de sus razonamientos y su falta
de rigor. Encaramado en su pedestal de "autoridad
en la materia", Segura pontifica con afirmaciones
que él sabe que son inciertas, pero que utiliza
para justificar gratuitamente posiciones contrarias
al interés de Canarias y a la voluntad de la
mayoría de su población, él sabrá
por qué. En esta tarea, Segura ataca incluso
a colectivos que tienen un limpio historial de servicios
a la sociedad canaria.
La más reciente,
probablemente no la última, prueba de la actitud
inconsistente de Segura, puede encontrarse en los despropósitos
que vertió en una desafortunada conferencia en
la Escuela Universitaria el pasado 9 de mayo.
Segura empezó diciendo
que los puertos del Archipiélago "no son
eficientes", aunque conoce muy bien que nuestros
puertos, cuya productividad fue siempre proverbial en
el contexto portuario internacional, hoy están
entre los primeros del mundo en este aspecto, como demuestran
las principales navieras con sus escalas.
Segura ignora cínicamente
que este prestigio de la calidad portuaria canaria se
debe al desarrollo técnico y profesional y a
la colaboración entre las empresas estibadoras
y los profesionales estibadores, que somos quienes asumimos
la carga del trabajo portuario en nuestras islas. A
pesar de ello, Segura se atreve a insultarnos a nosotros
y a las empresas, señalando como la causa de
la pretendida ineficiencia a "las presiones de
las empresas consignatarias y los estibadores".
Por cierto, que incurre en un lapsus, significativo
de la precariedad de los conocimientos técnicos
de que alardea este sedicente experto, pues se refiere
a "empresas consignatarias", cuando debería
saber que, actualmente, en la operación de carga
y descarga de barcos el papel de las empresas consignatarias
es el de representante del armador, y que quienes intervenimos
realmente en la operación somos las empresas
estibadoras y los profesionales estibadores.
Para no quedarse corto,
Segura llega a decir que "los estibadores son uno
de los colectivos con más poder desde la época
del franquismo". Resulta triste que un militante
de un partido progresista olvide la larga trayectoria
de lucha democrática de los portuarios. Tan larga,
que se remonta a siglos atrás, como cuando nuestros
antecesores protegieron a Secundino Delgado contra Weyler,
o mantuvieron heroicamente su huelga de oposición
al alzamiento franquista en el 36, plantando cara a
la represión, para culminar con las gallardas
huelgas de los años sesenta y con la contribución
a la defensa de la democracia en la transición.
Cómo se atreve Segura a manchar de esta manera
la historia de los portuarios canarios.
Terminemos la descripción
de los disparates de Segura con la peregrina comparación
que hace entre las operaciones de manejo de mercancías
en los aeropuertos y en los puertos. Clama al cielo
que un experto en transportes intente sorprender así
la buena fe de la gente. El tráfico aéreo
de mercancías, por definición, es de ligero
peso y reducido volumen. Las enormes dimensiones y grandes
tonelajes de las mercancías que, a granel o en
contenedores, se transportan por barco, precisan de
unos equipos y suponen una complicación técnica
que solamente pueden afrontarse desde la profesionalización.
Pero Segura, en su
evidente mala fe, confunde la defensa del usuario con
una pretendida exclusividad. Cuando se persigue el intrusismo,
además del derecho del profesional, se está
sobre todo defendiendo el derecho del comercio, del
consumidor y de la sociedad a recibir un servicio de
calidad. El motivo de no permitir construir un puente
a alguien que no sea ingeniero, no es defender a los
ingenieros, sino impedir que el puente se caiga. Los
barcos deben ser cargados y descargados por profesionales
porque es una tarea peligrosa y complicada, que si no
se hace con la debida preparación causa muertes
y lesiones y encarece las mercancías.
Esa y no otra es la
causa de que sean los profesionales estibadores quienes
asuman esta responsabilidad, protegidos por su capacitación
técnica. A la inversa, quien pretenda que este
trabajo especializado lo realice cualquier trabajador
no experto, lo único que busca es engrosar sus
beneficios, aunque sea a costa de la integridad física
de los trabajadores y de perjudicar los intereses generales
de la sociedad.
Jesús Santiago Rodríguez
Contreras y 200 estibadores tinerfeños más,
reunidos en Asamblea.
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